Como se regula el sueño

El sueño, como se ha visto en un artículo anterior, es un fenómeno biológico complejo, lo cual hace pensar ya a priori que la regulación del ritmo vigilia-sueño depende de varios factores y que intervienen diversos centros.

Primeras hipótesis de como se regula el sueño.

Una de las primeras hipótesis acerca de los factores que inducen el sueño fue la de Dubois, a comienzos de siglo. Este autor atribuyó gran importancia al ácido carbónico, un producto del metabolismo que, a lo largo del día, aumentaría su nivel en el sistema nervioso central y daría lugar al sueño. En la actualidad sabemos que, aunque continuamente producimos carbónico —y en especial cuando se realiza un ejercicio físico intenso—, este gas se elimina fácilmente por la respiración y, en condiciones normales, no aumenta su concentración en sangre.

Otros productos del metabolismo también se han considerado como hipnógenos, es decir, productores de sueño: el ácido láctico, las leucomainas y, en general, las denominadas hipnotoxinas.

Factores humorales.

Más recientemente se ha venido a confirmar que, en el plasma de sujetos que han pasado largo tiempo en vigilia, existen sustancias hipnógenas. Esta confirmación la obtuvieron Monnier y Koller (1963) mediante un experimento de circulación cruzada en conejos, que consiste en hacer que la sangre del cuerpo de uno de los animales irrigue la cabeza del otro animal y viceversa. Estos autores pudieron comprobar que el animal que no había dormido, cuya sangre irrigaba la cabeza del conejo que sí lo había hecho normalmente, inducía el sueño en este último; en cambio, con el conejo que no había dormido sucedía lo contrario: al recibir su cabeza la sangre del que había dormido, permanecía en estado de vigilia.

De esta experiencia Monnier y Koller sacaron dos conclusiones: que hay una sustancia hipnógena que se produce en el estado de vigilia y que hay unos centros nerviosos que responden a esa sustancia. La experiencia siguiente de ambos autores fue dializar el plasmo (concentrar la sustancia hipnógena) de conejos que no habían dormido e inyectarlo a conejos despiertos, consiguiendo producir en éstos el sueño.

Naturalmente, los pasos siguientes se han dirigido a investigar cuál o cuáles son esas sustancias hipnógenas. La búsqueda se orientó hacia aquellas conocidas con el nombre de neurotransmisores que intervienen estimulando o inhibiendo determinados centros nerviosos.

Cuando farmacológicamente se inactiva la serotonina, por ejemplo, se produce un insomnio casi total y, para corregirlo, basta administrar este neurotransmisor. En la actualidad se piensa que la serotonina, más que por una acción directa sobre el sueño, actúa favoreciendo la síntesis o la liberación de un factor hipnógeno, responsable del sueño profundo y del sueño MOR. Un efecto contrario al de la serotonina se obtiene con la administración de noradrenalina que provoca una reacción de alerta.

Recientemente, Krüger y colaboradores (1985) han extraído de la orina humana el factor S (de sleep: sueño), que es un péptido muranílico con una potente acción hipnógena. Otro factor inductor del sueño, producido por el propio organismo, es el denominado abreviadamente DSIP (delta sleep inducing peptide: péptido inductor del sueño delta). Se trata de un decapéptido que, inyectado por vía endovenosa, aumenta la duración del sueño, especialmente del sueño profundo, y durante el día no persiste la somnolencia tan frecuente con otros inductores.

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