Insomnio: El ciclo del sueño-vigilia

Un observador extraterrestre que hubiese estado un tiempo suficiente vigilando nuestro comportamiento humano, escribiría en su diario que hay un bicho, caminante sobre dos patas, cuyo rasgo principal es actuar de un modo bastante raro y diferente del de la mayor parte de los otros bichos que por sus características de tamaño y desarrollo se aproximan a su forma y conducta.

Tras anotar que durante el período en el que el sol ilumina la parte terrestre que habita, este animal despliega una actividad febril y muchas veces incomprensible (el ciclo sueño-vigilia), se haría cruces sobre la forma en que responde a la falta de luz ocasionada por la desaparición del sol en su horizonte.

El ciclo del sueño-vigilia, cómo funciona el sueño

Le extrañaría, seguramente que, mientras los demás animales, aparentemente menos inteligentes, se dedican a reposar tranquilamente las fatigas ocasionadas por el trabajo diurno, este otro bicho llamado hombre enciende unos pequeños soles en los lugares donde habita y se empeña en seguir manteniendo la misma actividad apresurada y fatigante sin conceder importancia a ese reposo que los demás inquilinos de la tierra consideran tan preciado.

Algunos, podría con letras mayúsculas, llegan incluso a invertir el empleo de los períodos de luz y de oscuridad, poniendo las bases del insomnio. Los más, escribiría, imitan el comportamiento de los otros animales sólo después de muchos horas de continuación de su período de movimiento y, ni siquiera lo hacen de un modo fijo en la sucesión de lo que ellos llaman día y noche.

Las observaciones de este extrañado visitante nuestro, no harían sino constatar que el hombre ha sido el único animal capaz de modificar y romper un ciclo de movimiento y reposo que en el transcurso de la evolución ha ido adaptándose a la sucesión de los períodos de luz y de oscuridad, del día y de la noche.

Si atendemos a la vida de nuestros antepasados más antiguos, si miramos la manera de vivir que se estila todavía en algunas zonas rurales o si contemplamos esas “rara avis” metódicas y empeñadas en hacer como las gallinas que aún existen en las ciudades, vemos que el hombre tiene un ciclo normal de sueño y de vigilia que mantiene vinculado a un sucederse del día y de la noche.

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