La química cerebral y el sistema reticular

La actividad del sistema reticular está también influida por los cambios en la química cerebral y de los humores (oxígeno, carbónico, hormonas, etc). Estos cambios son otro factor importante entre los que influyen en el ritmo vigilia-sueño. Basta ver, para comprenderlo, que podemos dormirnos en las condiciones más inverosímiles si estamos suficientemente cansados. Y si no, recordemos a aquel que se dormía de pié o el que metió la cara en el plato de puré al caerse dormido sobre él.

química cerebral

La química cerebral, la clave de la activación del sueño

Respecto al sistema reticular, esta observación ha hecho pensar a algunos investigadores que la causa de nuestro dormir podría estar en el aumento de toxinas que se acumulan en los músculos como resultado del trabajo del organismo durante el período de actividad y que son la razón del cansancio muscular. Tanto éstas, como otras sustancias de disgregación, producidas en el transcurso de la actividad intelectual o física, han sido invocadas para explicar por qué dormimos.

En el mecanismo descrito está también la explicación de cómo podemos frenar la llegada de estímulos y seleccionarlos. Con el sistema reticular como enlace, los vigilantes se sitúan, tras una orden previa, en disposición de hacer menor caso de los estímulos que reciben. Tan sólo, permanecen en una alerta mínima, exigiendo a los estímulos que les llegan una consigna. Esta consigna la dan esos centros superiores de los que depende la conciencia y que se forman una especie de cuadro o esquema del ambiente y del interior del organismo. Con arreglo a ese esquema los vigilantes saben qué estímulos son normales y no deben prestarles atención y cuáles han de ser informados a los centros superiores por el carácter extraño que presentan.

De esta forma podemos aislarnos del exterior y de nuestro propio cuerpo. La conciencia puede replegarse sobre sí misma y prepararse para el sueño. Mientras la situación es conocida o acostumbrada, el sueño comenzado puede continuar, pero sí las circunstancias cambian, se activa el mecanismo ya visto y nos despertamos.

Esta es la razón por la que una madre puede oír los acostumbrados ruidos de los juerguistas vecinos de arriba sin despertarse y levantarse sobresaltada en cambio cuando oye un ruido extraño procedente de la cuna donde duerme el niño.

Ejercicios de relajación contra el insomnio

Los ejercicios de relajación contra el insomnio antes de dormir, favorecen la aparición del sueño. Existen muchos, y en la base de casi todas las técnicas que pretenden un perfeccionamiento del cuerpo y de la mente hay ejercicios de relajación.

El Dr. Schultz fué el primero en crear ejercicios de relajación contra el insomnio

El Dr. Schultz fué el primero que desritualizó la hipnosis o el hipnotismo y dejó al hipnólogo en el lugar que le corresponde, es decir, fuera de ese dominio impecable sobre las mentes que nunca ha poseído. Entregó las posibilidades ofrecidas por la sugestión al individuo, de forma que cada uno pudiese utilizarlas sin necesidad de la presencia y mando del hipnólogo. El fondo de su “entrenamiento autógeno” es la sugestión, pero no la sugestión provocada desde fuera, sino aquella que puede ser forjada por el mismo sujeto que se hace destinatario.

La base del entrenamiento de Schultz es la relajación y tanto los ejercicios para llegar a ésta como la conducción de la sugestión que se aprende más adelante con su método, son excelentes para el insomnio aunque no sea ésta la intención con que fueron ideados.

El fundamento del método de Schultz, consiste en “producir una transformación general del sujeto de experimentación, por medio de determinados ejercicios fisiológicorracionales y que, en analogía a las más antiguas prácticas hipnóticas, permite todos los rendimientos de que son capaces los estados sugestivos auténticos o puros”, como escribe el mismo Shultz. La finalidad, descrita por él mismo, estriba en que “si una persona es capaz de provocar en sí mismo estados hipnóticos auténticos, entonces le será posible por este medio, procurarse una profunda tranquilidad y tonificación; en épocas de crisis física o psíquica, podrá evitar, intercalando una fase autohipnótica, que excitaciones ya presentes, aumenten hasta perjudicarle. Así la autohipnosis adquiere el valor de un método para conseguir “intervalos profilácticos de reposo”.

La razón por la cual la base del método es una serie de ejercicios de relajación y toma de sensaciones corporales de peso y calor, parte de la observación de que “independientemente de la técnica hipnótica empleada, todos los protocolos contenían determinadas indicaciones sobre sensaciones corporales generales… un estado general agradable y de tranquilidad. Todos coincidieron (los pacientes) en que su cuerpo se sentía más pesado que en estado normal, y que lo recorría una sensación difusa de calor”. Sensación de peso, debida a la relajación muscular y sensación de calor sentida ante la dilatación de los vasos sanguíneos y el aumento de riesgo. Es lo mismo que se aconseja conseguir antes de dormir con el ejercicio y la ducha caliente.

Hipnosis y fármacos para curar el insomnio

Incluir hipnosis y fármacos bajo un mismo epígrafe, no significa que tengan algo semejante o que tomar una píldora equivale a ser hipnotizado y viceversa.

Claras diferencias entre la hipnosis y fármacos

Las dos formas de evitar el insomnio tienen tantas diferencias entre sí como el agua y el vino y bastaría con atender a las actitudes más comunes de la gente ante una y otra para saber que, no por citarlas juntas, alguien va a pensar en sustituir una por otra. La actitud más general ante la hipnosis es la de considerarla una práctica mágica o una superchería y en el fondo temerla. La actitud ante las píldoras para dormir es ya hija de la confianza en la ciencia y la medicina.

La característica más común a las dos formas de tratar el insomnio, es que el insomníaco no tiene que hacer absolutamente nada para vencer su insomnio salvo ponerse a disposición de la química o del hipnólogo. Al contrario que todos los consejos que se han dado hasta ahora y las técnicas de relajamiento, objeto del epígrafe posterior, todo viene desde afuera. Esto puede ser un “handicap” para muchas personas, que a la larga siguen dependientes de algo que no es ellos mismos para la curación de su insomnio.

Cuando en 1903 un científico, Fisher, descubrió el primer barbitúrico utilizable para fines hipnóticos, inauguró toda una era. A ese primer barbitúrico le llamó Veronal por considerar que la ciudad italiana de Verona era la más tranquila del mundo. El Veronal fue el comienzo de una serie de barbitúricos cuyo efecto hipnótico arreglaba de una vez por todas el problema dichoso del sueño. Lo malo de los barbitúricos, es que, además de producir adición (luego, es muy difícil dejar de tomarlos si se quiere dormir), una dosis elevada puede causar la muerte.

Además de los barbitúricos, la otra gran solución farmacológica al insomnio, son las Benzodiacepinas. Su éxito se basa en que reducen la ansiedad y son unos magníficos relajantes musculares, además de provocadores del sueño. Lo que más los diferencia -cara al público- de los barbitúricos es que son menos peligrosos en cuanto a la dosis necesaria para producir la muerte, bastante mayor en éstos.

El hecho de que los fármacos que acabamos de hablar sean llamados hipnóticos, no quiere decir que el modo en que actúan sea similar al de la hipnosis. La coincidencia entre ambas palabras es su raíz común, que significa sueño. A la hipnosis se la llamó así por su semejanza con el sueño, aunque posteriormente se ha comprobado su diferencia con el sueño normal. La hipnosis se basa en la sugestión y en la voluntad del paciente de ser hipnotizado. El individuo en estado hipnótico acepta cualquier sugestión que el hipnólogo quiera inducirle.

De esta forma, el hipnólogo puede sugerirle que duerma bien todas las noches y a una hora determinada. A esa hora es posible que el sujeto tenga unas ganas enormes de irse a la cama y dormir. El sistema es, desde luego sencillo para el individuo, pero con él, depende de alguien, que no es él mismo, para llegar a conseguir un sueño normal todos los días.